El constante aumento de los flujos migratorios irregulares internacionales supone un auténtico “desafío en común” transatlántico, una preocupación compartida tanto por las opiniones públicas como por los legisladores de ambas orillas. La inmigración irregular suscita una panoplia de problemas políticos, sociales y jurídicos, entre los que destaca los derivados de su tratamiento como un problema de seguridad. De ahí la oportunidad y relevancia de esbozar, desde una perspectiva comparada, algunas de las similitudes y diferencias que presenta en la Unión Europea y en USA desde la óptica del Derecho Internacional Público.